Hoy en día, hacer una promesa está demasiado al alcance de todos. Ella de permitirá el lujo de tratar de cumplirla: mantener tus espejos despejados.
De dudas, de vacíos y de tristezas.
Llenarlos de acordes, acuerdos y cordones.
Y cada 1 de enero recordar que hubo inviernos fríos, pero siempre abrieron en buenos días.
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